El principio y el fin por Pilar Gutiérrez

El principio y el fin

Yolanda había salido 2 horas más tarde de su trabajo. Agotada subía las escaleras del metro y no veía la hora de llegar a su casa. Madrid es muy grande y tenía que hacer tres trasbordos hasta llegar a Alcorcón. De camino paró por la farmacia, tenía unos días de retraso y fatigas, así que compró un test. Por la mañana lo usó esperanzada de que diese negativo, pero no resultó así. Sentía alegría por la nueva vida, pero estaba un tanto melancólica porque no estaba su pareja, e iba a tener que llevar su embarazo sola. Su pareja se había ido a trabajar a un pesquero factoría a Namidia, éste era el cuarto año en el que trabajaba 7 meses y descansaba  3. Le hizo una foto al resultado positivo  de la prueba y se fue a trabajar sin desayunar, a esas horas no le entraba alimento alguno.

Ya en el trabajo comenzó con las rutinas de siempre, como enfermera debía repartir y asegurarse de que sus pacientes se tomasen todas las medicinas pautadas por el médico. Pues cuando alguien se las saltaba tenían todos más trabajo, ya que algunos de los pacientes eran violentos y tenían que sedarlos. En el descanso aprovechó para comer algo pensando en qué debería hacer. Por la noche se sentó en su sillón y miró el teléfono abriéndolo por la aplicación del whatsapp, pero él ni siquiera lo había mirado. Lo llamó varias veces pero no contestaba, se fue al cuarto de baño y llenó la bañera para relajarse.  Por fin pudo contactar con el capitán del barco. Le dijo que llevaban 3 meses embarcados pero que Víctor no había ido con ellos, y que lo que él sabía era que se había ido a Alemania con su novia a probar suerte allí.

—No puede ser, su novia soy yo y estoy en Madrid, no en Alemania—le respondió angustiada.

—Perdona Violeta, creí que te habías ido con él. Al menos eso me dijo.

—¿Violeta? Yo soy Yolanda.

—Perdona, yo no sé nada, él siempre me haló de Violeta. Lo siento

Yolanda angustiada colgó el teléfono y llamó a los padres de Víctor.

—¿Yolanda? —Preguntó una mujer con enfado ¿cómo tienes el descaro de llamarme después de dejar plantado a mi hijo?

—Yo no le he dejado ¿dónde está? Tengo que hablar con él.

—No me lo creo y por tu culpa se ha ido lejos. Él me prometió que no se iba a embarcar más. Pero se ha ido para no verte.

—Yo no le he dejado, el me dijo que se iba a embarcar pero no está en el barco, su capitán me dijo que se había ido a Alemania con su novia Violeta su hijo me ha dejado y yo estoy sola y embarazada — dijo lentamente con el rostro cada vez más pálido, colgó y volvió a llamar por teléfono, no había respuesta, después llamó a su mejor amiga Violeta, pero ella tampoco respondió. Mandó un mensaje con mayúsculas  a su amiga: ROBANOVIOSSSSS!!!!  Soltó en móvil dejándolo caer al agua pero no pasó nada, entonces encendió el secador de pelos, lo puso a la máxima potencia, se tumbó en la bañera y lo soltó.

Del cortocircuito saltó el diferencial, su compañera de piso acudió de inmediato y con una toalla desenchufó el secador. Después la sacó del agua.

Hoy la bella y alegre enfermera, está demacrada y triste internada en el mismo psiquiátrico donde trabajaba.

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