El apagón por Celia Gómez

El apagón

 Como todos los días, la rutina era la base de la residencia. A las ocho se levantan, , aseo,  a las ocho cuarenta y cinco, el desayuno. Se sientan en la sala. Dan las diez, empieza la  rehabilitación. Llegados a esta edad, ya no hay sorpresas ni suspense en sus vidas. La monotonía está presente en cada movimiento .Juan, llevaba solo seis meses allí, No veía bien y su hijo no le había traído las gafas, por lo que no podía ver ni siquiera el móvil. Desde que le dejo allí, no había vuelto a visitarle, Antón, así se llama su hijo se tuvo que ir a vivir a Chile, por ese motivo tuvo que dejarlo allí. Hay alguna enfermera simpática, pero no le hacen caso con lo de las gafas, así que decidió llamar a Pedro, su vecino del quinto. Después de estar hablando mas de media hora, quedaron en que le iría a ver y cogería las gafas de su casa, eso sí le pidió que avisara al portero, para que le diera las gafas.

             Como todos los días empezó otro igual, pero para Juan era distinto, hoy venia Pedro, ya casi no le importaban las gafas, hoy tenía visita. El día se le hizo lento hasta la hora de visita, que eran las cinco de la tarde. Allí entraba Pedro, con su cazadora de cuero, y su casco en la mano. Era un motero empedernido. Tenía un clásico, una Harley Davidson, era un poco mas joven que su vecino.

           A la hora de entrar y estar allí tomando un zumo que había llevado con unas pastas, se fue la luz. Empezó un grito bastante sonoro, los enfermeros mandaban callar, pero ni siquiera habían saltado las luces de posición. Empezaron a alumbrar con las linternas de los móviles, intentaban poner calma, pero no lo lograban. Después de una hora interminable, y  de llevar a cada uno a su habitación, se dieron cuanta que el inquilino de la 23 no se encontraba en ella. Nadie sabia donde estaba , ni lo habían visto en tanto caos. Buscaron por todas partes, y nada. Cuando llego la policía, empezaron a interrogar a todos, nadie había visto nada, dieron la orden de buscarle.

       Después de tres días, no había ni rastro de él. Llamarón a su hijo y le dijeron lo de la desaparición, o ya pensaban en un secuestro, pues Juan , tenia mucho dinero en el banco. Quedo en venir Antón pues el móvil estaba apagado o fuera de cobertura. Tres semanas después  un día, Pedro caminaba por la calle de su pueblo conversando y riendo con un amigo, ¡era juan! Avisaron a la policía después de reconocerle por la tv. Cuando ya lo encontraron, explico que su secuestrador había sido Pedro. La policía interrogo a Pedro, el cual dijo que nadie lo echaba de menos y que se lo trajo en su moto aprovechando el apagón, Juan estaba feliz.

Y ahora digo yo…¿No lo iran a detener?

     

 

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