Dos nuevas amigas por Antonio

                                                               Dos nuevas amigas

Hoy, como cada día, la anciana ha salido al bosque en busca de algunas plantas que necesita para la comida. Lleva un morral con una pequeña navaja que utiliza para dar un tajo limpio a los tallos y raíces.

Pero hoy es un día distinto. Sus hijos y nietos van a venir a la cabaña para la comida de Navidad, por lo que esta vez está recolectando plantas que darán un toque especial a la celebración.

La anciana ha llegado al centro del bosque, donde se encuentra el gran árbol que sirve de lugar de reunión a todo tipo de animales. Ahora está agachada, mirando y tanteando, buscando un lugar, junto a las raíces, en donde ella sabe que se encuentran unas setas muy sabrosas. Tan ensimismada está en su búsqueda, que no se ha dado cuenta de que muy cerca y escondida se encuentra la bruja del bosque.

No está aquí por casualidad. Sabe que la anciana, por Navidad, recoge las setas de las raíces del gran árbol. Con la intención de fastidiar a la anciana su comida de Navidad, la bruja ha cavado un hoyo, colocando una manta y cubriéndola levemente de tierra. Así, cuando la anciana pase por encima, caerá al hoyo y no habrá comida de Navidad.

Tan contenta está la bruja saboreando su mala acción, que, en silencio, y haciendo grandes aspavientos, se está riendo a carcajadas. De pronto, en un movimiento brusco, la bruja se acaba de caer dentro del hoyo. Se ha dado cuenta de que no puede salir, y está pidiendo socorro a gritos. La anciana, al oírla, ha ido corriendo hasta el borde y con una rama larga está ayudando a la bruja a salir del hoyo.

La bruja, ya a salvo, está llorando desolada, y la anciana abrazándola, le ha dicho que la perdona y que está invitada en su cabaña a la comida de Navidad.

El caso es que se ha hecho tarde y la anciana hace saber a la bruja que no llegarán a tiempo a la cabaña.

La bruja ha dicho que va a solucionarlo. Con cuidado ha recogido una de sus lágrimas, ha soplado sobre ella, y la lágrima, antes pequeña, se ha convertido en una gran esfera. Las dos se han metido dentro, y rodando, rodando, acaban de llegar junto a la cabaña de la anciana.

Los hijos y nietos están asombrados al ver la gran bola que llega a su lado y de la que salen la anciana y la bruja, y también muy contentos al ver la amistad que ha surgido entre las dos.

Antonio

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